REVIEW: “Gekijou”/"Theatre" (2020) BY: HIKARI,

Toneladas de expectativas que acabaron frustradas ante la cancelación del estreno por el avance de la pandemia. Dos meses después, en medio de la competencia para hallar un hueco en el embudo de estrenos cancelados y la servidumbre de los aforos limitados de las salas de cine, Isao Yukisada, anunciaba con resignación que con el fin de asegurar la visualización (y recuperar al menos la inversión realizada), finalmente la obra se estrenaría simultáneamente en todo el mundo por medio de Amazon Prime Video, junto a su presencia en 20 pequeños teatros japoneses, que básicamente vendrían a dar testimonio para lograr su reconocimiento como “obra cinematográfica” (Japón sólo reconoce como “cine” aquellos trabajos estrenados en pantalla grande). El fandom internacional celebraba la oportunidad inesperada de asistir a un auténtico estreno japonés sin las consabidas ausencias y demoras y los lugareños la de poder disfrutarla desde la seguridad de sus hogares y con el extra añadido de tenerla a su alcance en variedad dispositivos, incluida la pantalla del propio móvil, y la mayoría se preguntaba felizmente si la curiosa iniciativa crearía escuela. Irónicamente, cuando finalmente la visualizas, y la propia película muestra ante tus ojos lo que significa el calor del público y el valor del aplauso de la audiencia en una sala, es cuando te das cuenta de la amargura que se esconde en todo lo que ha pasado aquí.
"Nagata (Kento Yamazaki) es un aspirante a escritor y director de teatro que en sus 20 años trata de sacar adelante un pequeño proyecto de teatral de estilo vanguardista junto a un antiguo compañero de instituto y un modesto elenco de actores. El resultado es una reiterada colección de fracasos que llevan al propio elenco a cuestionar su capacidad creadora. En medio de la agonía que le genera esa situación, conoce a Saki (Mayu Matsuoka). Ella es una estudiante de carácter alegre que se traslada a Tokio con la esperanza de convertirse en actriz. Tras el encuentro casual, el amor florece entre ellos y Nagata se muda al minúsculo apartamento de Saki teniendo como única aspiración de vida la de lograr su sueño artístico, mientras Saki le apoya económica y afectivamente de manera incondicional"

En el otro lado, nos encontramos con la complaciente y dulce Saki. Ella es capaz de anteponer con alegría su propio bienestar a los deseos de su amante sin importar lo irracional o egoístas que sean. Puede encajar la crueldad que el otro usa en su contra con una sonrisa y desde luego, daría la talla como víctima perfecta en cualquier otra propuesta que obviase el hecho de que existe una responsabilidad individual para todo aquel que decide en libertad. Cabe preguntarse también, si la bondad de ese “ser de luz” no resulta el único refugio viable para sus propias inseguridades y debilidades, o fijar nuestra atención sobre la delgada línea que separa el derecho de renuncia de la traición más pura, desde el momento en el que para ella todo lo que cabía esperar del ser amado estaba claro desde un principio y aún así, prometió un refugio seguro y aseguró el amor eterno.

Al margen de todo esto, probablemente estaremos de acuerdo ante la afirmación de que ninguna obra merece el calificativo de “obra maestra” sin su correspondiente escena memorable. Estamos de suerte porque la película nos regalará unas cuantas. Una de las más celebradas va a ser sin duda la del paseo en bicicleta. De entrada, la bucólica escena del chico pedaleando felizmente con la chica detrás es un clásico dentro del romance japonés, casi tan redundante como el esperado beso de la parejita vestida con yukata a la luz de los fuegos artificiales. Nos las cuelan todo el tiempo y casi siempre emocionan. Mi “bicicleta” claramente favorita hasta el momento era esa maravilla que Naomi Kawase nos regaló en "Shara (2003)". Ahora me encontré con ésta, que claramente es capaz de medirse en lirismo y belleza con cualquier otra pero que además te corroe por dentro como un veneno de absorción lenta.

La otra razón para celebrar este momento es también la más obvia. Me refiero a que en una propuesta de calado emocional tan profundo como la que se nos ofrece aquí, esta resolución de la trama es la que en gran medida significará el propio valor de la obra, la que realmente decidirá si estuvimos ante algo genial o se nos quedó en el intento, y del mismo modo que nos tensionamos al ver la recepción final del ejercicio de un gimnasta, nos descubriremos conteniendo la respiración ante el fascinante espectáculo de contemplar como el personaje de Nagata parece girar varias veces en el aire hasta completar su aterrizaje perfecto. Los títulos de crédito concluyen y todavía cuesta respirar. Realmente memorable.
Texto: Hikari.
TRAILER
El personaje de Nagata a veces lo comprendía y otras lo odiaba. Saki el claro ejemplo de darlo todo por amor, incluso su amor propio. Desdeñar los sentimientos humanos en esta película fue maravilloso. Gracias!!
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